lunes, enero 26, 2009

Mis llaves

Firmé y cuando terminamos, le entregué la llave.

Él salió mientras yo me quedaba atrás recogiendo papeles, la nochebuena minúscula en su macetita igual de chiquita, la bufanda que había olvidado en el fondo del cajón y mi bolsa.

Puse el seguro a la puerta y me gustó oír el portazo cuando la cerré. Por última vez.

Después me quedé viendo todo, despacio y con mucha calma, respirando lenta y profundamente, oliendo el verde, el café y el azul del campo, las montañas y el cielo. Cerré los ojos y con atención escuché los sonidos del aire y de los animales a lo lejos en su trajín diario. Sentí el viento fresco y el sol caliente en mi cara.

Fue mi último día en el trabajo.

Las despedidas no se me dan muy bien. Lloré, porque siempre lloro. Me duele cuando me empiezo a desprender de gente, lugares y rutinas. Dejan de ser para convertirse en recuerdos y el inicio de esa transformación no pasa desapercibido para mi corazón.

Veintitrés horas después, fue al revés.

Pasé despacio los ojos bien abiertos por cada esquina, rincón, repisa y pared, asegurándome de no dejar algo atrás y despidiéndome del lugar, con sus anchas paredes de adobe pintadas de blanco, su piso rojo y su cocina de azulejos rojos y azules, que habité con comodidad y contento por ocho meses.

Cerré la puerta y entregué las llaves.

No volví la vista atrás.

Me gusta ver hacia adelante.

viernes, enero 23, 2009

En las nubes y empacando

Estoy en proceso de vender mis muebles y todo lo que pueda y empacar el resto. Es una lata. Por más que lo trato de hacer con gusto y pensar que es emocionante, me nefastea.

Aunque si me da gusto estarme quitando cosas... liberandome de cosas materiales. a veces siento que me ahogan aqui en este departamentito. Algnas personas dicen que se ve todo muy acogedor y yo pienso que no quieren decir amontonado. Sofocante.

Antier que acomodaba mi botiquín de emergencias médicas (que en realidad no he tenido ninguna), encontré algo que había perdido hace casi un año, en un lugar muy muy lejano (y al que voy a volver).

Un amigo partía a Alemania a encontrarse con su novia alemana y quería regalarme su pipapafumarmaría y lo que le había quedado de hierbita en su bolsita de cierre hermético y toda la cosa. Yo por no rechazar un regalo, lo acepté.

Luego la guardé en un lugar donde nadie la podría encontrar (la mamá de una amiga iba a limpiar mi casa de vez en cuando y me daba cosa que fuera ella quien lo viera). Y lo olvidé. Olvidé dónde la había guardado, pues. La busqué muchas veces y no apareció la maldita bolsita.

Cuando mi mamá fue a Ensenada a ayudarme con la mudanza, me preocupó que la fuera a encontrar. Pero no sucedió. Me imaginaba que en realidad la había tirado a la basura o... me la habría fumado? Me dejé de preocupar por esa bolsita y la olvidé.

Hasta antier que la encontré. En una cajita de pastillitas de paracetamol. Pinshi cabeza la mia. Muy buen escondite, tan bueno, que ni yo la encontraba.

Pensé que estaría muy vieja y la iba a tirar pero...

Estaba añejadita nomás.

Cómo me reí, carajo.

lunes, enero 19, 2009

Qué lástima pero adios

El sábado pasado renuncié a mi trabajo.

Dicen que es algo que uno debe de hacer una vez en la vida, al menos.

Imagino que eso es para tener la experiencia, sentir que tienes el poder de decidir, de escoger. Sentir esa extraña presión justo en el centro del pecho, cómo se acelera el corazón y la sangre va dejando estrellitas picosas a lo largo de las extremidades del cuerpo.

Al menos, eso sentí yo, y me da harto gusto el poder haber renunciado.

Ahora estoy arreglando todos los documentos y archivos, tratando de dejar en orden las cosas por si alguien viene a ocupar mi lugar.

Y es que me ha salido una oportunidad que creo (y espero con todo mi corazón) es mejor. Mejor para mi vida actual y futura en lo profesional, económico y personal.

Por tener que dejar esto y empezar una vez más

Siento miedo.
Siento emoción.
Siento nostalgia.
Siento esperanza.
Siento nervio.
Siento alegría.
Siento cosquillas.
Siento inseguridad.
Siento tristeza.

Me retumban las cosas por dentro. Tantas cosas. Nuevas cosas, viejas también. Conocidas.

Una aventurita más.

Como las que me gustan tanto.

viernes, enero 09, 2009

Cinturón para la seguridad

Hoy hubiera hecho uno de los ridículos más ridículos de mi vida. Graciasadiosyatodoslossantos, no lo hice por el simple hecho de haber estado sola. Creo.

El problema empieza de mucho tiempo atrás, cuando me compré un cinto cuya hebillita me saca ronchas alrededor del ombligo. Es que claro, me siento y se me derrama la barriga por encima y siendo yo tan fina, sólo ciertos tipos de metales (como el oro, el oro yel oro) son compatibles con mi piel. Y a mi eso de ir de compras, aunque sea namás por un cinto, me provoca nauseas.

El caso es que no estoy bien segura de qué es lo que pasa, si compré los pantalones muy grandes o si he extraviado uno que otro kilo por allí, pero se me caen. Y se me caen. Y se me caen.

Ahora que hago memoria, me veo claramente caminando por el rancho y jalandome constantemente los pantalones para arriba. También mi querida señora mamá-caracol hizo algún comentario caritativo sobre lo lamentable de la vista trasera-bajo-la-cintura que doy con los pantalones haciendo "caldo", como si trajera un pañal.

Pero a mi poco me importa lo que se me ve o no y tampoco andar haciendo un esfuerzo extra por mantener los pantalones arriba de las caderas... hasta ahora.

Iba yo caminando por el rancho con una caja llena de ollas, tapas de ollas, recipientes varios y botellas. De pronto, me di cuenta que no era mi imaginación, sino que, efectivamente, los pantalones se me estaban cayendo. La imagen de mi cinto de hebillasacaronchas cruzó fugazmente por mi cabeza. Recuerdo, con claridad, haber acelerado el paso, con urgencia, para entrar a la caballeriza.

Con los brazos llenos, usé la cadera para cerrar la puerta y en eso...

Los jeans hasta por debajo de las rodillas.

Dos pasos más antes de llegar a la puerta y por lo menos una persona hubiera visto mi ropa interior azul con el Come Galletas de Plaza Sésamo atravesando mis nalgas.

Bueno. Ya entendí. Para mañana, o embarro la hebilla de un esmalte para uñas transparente... o me amarro un mecate a la cintura. En lo que compro un cinto nuevo, pues.

domingo, enero 04, 2009

feliz año nuevo for me, for you

He estado muy emocionada por terminar el año y empezar uno nuevo.

El balance queda en muchas cosas nuevas y buenas que pasé y me pasaron, y muchas malas que me pasaron pero que a su paso me dejaron muy buenos aprendizajes.

Lo principal y que vale la pena mencionar es que me encanta co... bueno, mejor paso al segundo principal (que por ser segundo deja de ser principal pero no por eso deja de ser muy significativo): aprendí la importancia de tener una buena actitud. Ser positiva sin dejar de ser realista.

Gualá.

También me he hecho propósitos y he pedido deseos. En la cena de fin de año con mis amigos, mi amiga Anacleta (por poner un nombre fistizio), nos repartió una hojita para escribirlos y así no batallar en pensarlos mientras nos atragantábamos con las uvas.

Después de pelear por una pluma, que había pocas en existencia en el momento, escribí 12 deseos, uno por cada uva, y otros tantos propósitos, que escribo a continuación:

1. Ir a España.
2. Subir y bajar diario el cerro en el rancho.
3. Comer más lechuga y menos queso.
4. Hacer el blog Verde.
5. Pagar mi deudas.
6. Llamar más a mi hermana Lisporina (por poner otro nombre fistizio).
7. Armar un rompecabezas de 5,000 piezas (para practicar la paciencia y la perseverancia) (si alguien me lo quiere regalar, lo agradeceré (que no hice propósitos de tener iniciativa para desarrollar virtudes propuestas)).
8. Dormir 8 horas diarias, mínimo.
9. Luchar en mi capacidad de ciudadana contra los males que aflijen al país, mi país.
10. Echarle ganas a las traducciones y hacer que mi maestro se decepcione menos, carajo.
11. Cocinar mínimo una vez a la semana.
12. Terminar mis sesiones de depilación con laser, que me encanta no tener pelos.

De deseos:

1. Ir a España.
2. Creerme esta cosa del amor y que es posible que me pase a mi (aunque olvidé usar chones rojos), querer y dejarme querer.
3. Conseguir un trabajo que me guste, me permita estar tranquila economicamente y poder ayudar a mi familia, y que me me de chance de hacer otras cosas que me gustan.
4. Salud y mucho amor para mi familia y amigos. Y para mi, obvio.
5. Liberarme de cosas materiales.
6. Marcar una diferencia, por chiquita que sea, en la condición lamentable de México, en todos sus aspectos.
7. Encontrar a alguien con quien hablar francés.
8. Mantener una buena actitud siempre.
9. Ser feliz con las cositas pequeñas.
10. Tener voluntad para bajarle al consumo de drogas (queso, cacahuates, tamarindos).
11. Ganarme la lotería (pronto empezaré a comprar boletitos).
12. Dar alegría a la gente con la que tengo contacto.


Me acordé de todo esto porque hoy me pusé los pantalones que traía en fin de año (y que no he lavado), y traía las hojitas muy dobladas y olvidadas en la bolsa de la nalga derecha.

Supongo que debí de haberme propuesto no olvidar los propósitos de año nuevo...

martes, diciembre 30, 2008

una mosca pegada en la pared...

Estaba yo en el área de comidas de un centro comercial esperando que estuviera lista mi torta de jamón y queso.

Cerca de mi mesa, estaba una señora con sus dos hijas, una de ellas muy tranquila comiendose una gordita Doña Tota y la otra... haciendo berrinches en el suelo.

La mamá se cansó de tratar de levantarla y mientras se dirijía a un bote de basura dijo:

-Está sucio y va a venir la araña a morderte... y ponte el zapato.

Me pregunto qué culpa tienen las arañas.

Me pregunto qué me decía mi mamá en esos casos cuando yo estaba chiquita, por que a mi los bichos me encantan.

Me imagino que amenazas indirectas como esas son las que meten en los niños el miedo a los bichos y que luego hacen insoportables a la mayoría de las mujeres en aqullos momentos cuando aparece por allí un minúsculo artrópodo amenazando sus vidas.

Digo, a menos que estés en el Amazonas y sea la hora de cazar de las hormigas y toque que te maten a piquetazos, en África te pegue el sueño una Tse-Tsé o en algún lugar de la selva en Chiapas alguna mosquita deposite sus huevecillos en tu cabeza, creo que estamos bastante seguros.

En mi opinión los bichos son bien interesantes (que no puedo decir que todos todos todos son bonitos, lo reconozco). Siendo tan chiquititos, me parece increíble lo complejos que son y la habilidad que han tenido para sobrevivir a través del tiempo y los miles de fenómenos naturales y humanos que muchas veces, literalmente, les han caído encima (con una suela de plástico de 27 cm de largo, por ejemplo).

Reconozco que las cucharachas y las moscas en la ciudad son asquerosas, pero es por culpa de nosotros que les hemos quitado sus hábitats naturales y las hemos orillado a que vivan junto con nuestros desperdicios, convirtiéndolas en vectores de enfermedades, lo que nos obliga a tener control sobre ellas (matándolas, si).

Pero bueno, que no todos los insectos son así y creo que vale la pena conocer un poco más sobre los bichitos y así transmitir a los niños respeto y admiración sobre estos seres que en número dominan el planeta y son parte de la naturaleza que tenemos que cuidar.

Por cierto... la niña se puso el zapato pero siguió sentada en el suelo. Será que no le dan miedo las arañitas o no se creyó eso de que le morderían...

martes, diciembre 16, 2008

palabrejas

Hay palabras que me gustan mucho por su significado o por cómo suenan. También por cómo se sienten en la boca cuando se pronuncian.

  • Rejego: sust./adj. m. y f. Recalcitrante, que protesta y refunfuña cuando se le pide que haga algo.
  • Atareado: adj. m. y f. Que está muy ocupado o muy entregado a su trabajo
  • Totopo: nombre de origen náhuatl que significa dorar o tostar; es la forma de llamar en México a los trozos de tortillas fritos o tostados de forma triangular, se comen como acompañamiento de otras platos, como con los frijoles, guacamole, etc. usándolos en vez de cubiertos.
  • Desbarajuste: m. Desorden, confusión.
  • Arsico: adj. m. y f. Áspero, intratable.
  • Modorro: m. y f. Que está con sueño después de despertarse.
  • Pachorra: sut. Escaso interés y diligencia en el trabajo, actividad o esfuerzo. Flojera, desidia, indolencia, tardanza.
  • Argüendero: adj./sust. m. y f. Persona entrometida, chismosa.
  • Alcahuete: sust. m. y f. Persona o cosa que encubre lo que se quiere ocultar.
  • Berrinche: sust. Enojo, rabieta grande.
  • Bichi o bichicore: adj. Palabra yaqui que significa desnudo/a.
  • Embicharse: v. Viene de bichi, significa desnudarse.
  • Amante: 1. adj. Que ama. 2. adj. Se dice de las cosas en que se manifiesta el amor o que se refieren a él. 3. m. pl. Hombre y mujer que se aman. 4. com. querido/a.
  • Chípil: adj. sust. persona o actitud caprichosa, que pide atención.
  • Agüitarse: Deprimirse, decepcionarse, afligirse:agüitarse por una desgracia.
  • Achinquechado: adj. En cuclillas.
  • Jarioso: adj. m. y f. Lujurioso, excitado sexualmente.
  • Achichincle: sust. Ayudante
  • Teporocho: adj. m. y f. Borracho. Se dice que la palabra habría surgido de la costumbre de beber en las madrugadas infusiones de hojas de naranjo o canela (té), con alcohol. A principios del siglo XX, se vendían en puestos callejeros y el precio de estas bebidas era de ocho centavos... de ahí vendría lo de teporocho, es decir (té-por-ocho).
  • Vehemente: 1. adj. Que tiene una fuerza impetuosa. Un discurso vehemente. 2. adj. Ardiente y lleno de pasión. 3. adj. Dicho de una persona: Que obra de forma irreflexiva, dejándose llevar por los impulsos.

martes, diciembre 09, 2008

Los nombres

Hoy hago, con todo respeto, una crítica abierta a los nombres… y a los padres que se atrevieron a ponerlos.

Estoy de acuerdo que los nombres son necesarios para identificar a cada una de las personas y de forma individual, pero hay veces que se pasan de “creativos” y otras de faltos de imaginación.

Hay nombres que se repiten generación tras generación. No importa qué tan feos sean. No importa que se sepa que son feos.

No entiendo la necesidad (o necedad) de los papás de querer que el primogénito varón se llame igual que el y la primogénita mujer igual que ella.

Y para colmo, después de que el padre y el niño vivieron el problema de que sus amigos llamaran a su casa y se tuviera que preguntar siempre “chico o grande”, el niño vaya y haga lo mismo cuando tenga sus propios hijos.

Como el hijo de mi amigo Alvaro que se llama Alvaro, como el abuelo y el bisabuelo.

O en mi familia extendida, que hay seis Carlos.

Luego están los papás que quieren repetir el nombre pero de forma original. Recuerdo a un amigo en la prepa que se llamaba Eduardo Javier Alfonso (por decir), su papá se llamaba Javier Alfonso y el padre de éste, Alfonso.

Conozco dos casos de diferentes familias que todos los hijos hombres se llaman José algo, y otro en donde todas las hijas llevan el nombre de Ana antes que otro. Y ¿cómo se llaman los padres? En el primero José y en el segundo, Ana.

Encuentro peor cuando les ponen nombres en otro idioma. Aquí se da mucho que algunas pobres criaturas tengan nombres gringos. Y aparte, lo escriben como se les da la gana y se me hace todavía más pior. Recientemente conocí a una Sherry y una Rachel (pronunciado RAchel) y a un Bryan (que no sé cómo lo han de escribir). El Jhonatan o Jonathan es bastante común, así como el Jennifer o Jenifer.

También están los casos de mucha tradición (o falta de imaginación) en la que les ponen a los niños según el santoral. De allí nombres como Lindolfo, Antero, Sidronio, Teófilo, etc. Y aquí entran los despistados que ponen Anivdelarev si nació el 20 de noviembre cuando se celebra el aniversario de la revolución.

Están los nombres de mujeres que vaya a saber por qué se han relacionado con mujeres de moral distraída como Yahaira, Yesenia, Yanira. Si ya saben, ¿para qué se los ponen?

Otra cosa que he notado es que hay generaciones en las que se repiten mucho ciertos nombres. El fenómeno es fácil de explicar: la protagonista o el protagonista principal de la novela en vogue. Ejemplos: Rubí, Marimar, Alondra.

No voy a adentrarme en los nombres meteorológicos como Azul, Cielo, Lluvia, Tormenta.

Si yo estoy de acuerdo con ser originales. Hasta cierto punto. Sé del caso de un tal Osly, que viene de osito y lindo. O el de un chavo que se llama Roal por que su abuela se llamaba Rosa y su abuelo Alfonso.


¿Qué pasa con los nombres normalitos? Por decir, no sé, se me ocurre...

Claudia... =)

A mi me gustaría que los que leen a veces por aquí, me den más ejemplos.

jueves, diciembre 04, 2008

a tan poco

Llevo cuatro días sin fumar.

Sufro de un profundísimo mal humor.

martes, diciembre 02, 2008

Cama d'or

Estaba haciendo un muestreo de semillas en un montón enorme de cebada recién trillada. Metía un brazo, hondo, y luego el otro, apretando el puño con lo que alcanzaba a agarrar mi mano y después soltando lentamente una cascada dorada para que cayera dentro del costal.

Sentía cosquillitas ricas y suaves por la piel. Todo se hundía a mi alrededor y parecía que me movía en camara lenta.

¿Qué tan urgente será mi necesidad ardiente que por un instante me imaginé involucrada en una sesión ardiente de sexo ardiente entre aquél semillero noardiente?

La repentina corriente de aire que levantó polvo y cascaritas de diversas fuentes de ese montón de granitos y los metió en mi nariz (haciéndome estornudar (estruendosamente)), me sacó de dichoso estado mental con crueldad.

Las cortaditas por espigas y la comezón que todavía traigo en la piel me han llevado a descartar por completo la idea.